jueves, 5 de agosto de 2010

Del Deber Cumplido


Admiro a la gente que cumple con su deber. Da igual que sea jardinero, taxista o director, en estos tiempos de apatía y comodidad, lo menos que se merece alguien capaz de cumplir con sus obligaciones es una felicitación pública. Mucho más si ese deber que logra afiatar la confianza en nuestra agrupación es llevada a cabo sin retribución económca y a costo de su tiempo, bien escaso en nuestros días.

El deber cumplido compromete transversalmente a todos quienes conforman este grupo, marcando una tónica cultural y haciendo del cumplimiento de nuestros compromisos, un modelo cotidiano que se traducirá en resultados. Es inherente al corredor que motivado por salir cada día a practicar su afición, imprime disciplina y rigurosidad en cumplir un programa que fructificará en mejores tiempos esperados en la maratón, y donde correr no deja espacio para la apatía o la comodidad entendida como pereza.

La tribu, entendiéndola como la forma básica de organización en la que el hombre ha progresado a través de su historia, siendo además el eje central del desarrollo humano y que nos ha permitido sobrevivir como especie transmitiendo eficazmente la mitología que une a sus miembros, nos permite conocer en su núcleo básico elementos fundamentales de cualquier organización de personas que sobrevive y permanece. Nos movemos en tribus como hace cientos de miles de años. Darwin afirmaba que “sin duda, la tribu que posee miembros de alto sentido de patriotismo, fidelidad, obediencia, afiliación, siempre estará lista para sacrificarse por el bien común. Este tipo de tribu saldrá victoriosa sobre otras tribus y también es un proceso de selección natural”.

La dinámica concebida para la renovación del Directorio del Santiago Runners estuvo inspirada en las organizaciones exitosas, que permanecen en el tiempo en una evolución positiva, la renovación del directorio tiene implícito el potente mensaje de no caer en los pecados del éxito, el que está necesariamente ligado a toda organización o ser humano, la culminación del éxito es el comienzo de la decadencia por un proceso de entropía, generado por la fuerza del mismo éxito y con él, la complacencia, la arrogancia, la politiquería, una miopía para medir resultados, la unidimensionalidad y la visión de promedios, y con ello la fuga de talentos y de lo innovador, lo que es fatal. Todo lo viejo se torna inflexible, lo que naturalmente nos incluye y lo vivimos fehacientemente como corredores.

Nuevamente la sencillez y la sabiduría del correr nos dicta pautas para la vida cotidiana, en términos de equilibrio y armonia, como ocurre en los procesos de la naturaleza, un buen mensaje para quienes con ese alto sentido de patriotismo y fidelidad por el Club, ejerzan un nuevo liderazgo, que sea dedicado y fuerte, innovador, que sume a las bases dejadas por nuestros líderes anteriores que fueron exitosos en su tarea, en su operación y en su retiro en tiempos prudentes y oportunos, que incorpore y de espacio a las nuevas ideas, fuerza, e irreverencia de jóvenes corredores en el seno de un directorio fundado en la sabiduría simple del correr.

Nuestros mejores deseos de éxito en la concresión de objetivos para este nuevo grupo de Directores a quienes les ha correspondido asumir los destinos del Club en esta nueva etapa, que sea realmente nueva, sin complejos, que evite y se aleje de la arrogancia del poder, que ciega, ensordece, quita el olfato y la infecta, que emule la humildad del buen corredor que todos conocemos, y sobretodo que de espacio para que con nuevas y estimulantes ideas tengamos un mejor Club para nosotros sus socios y nuestra comunidad.