lunes, 24 de marzo de 2008

Héctor Paul Errázuriz


Corre chiquillo a tu estilo


En las primeras incursiones preparándonos para una marathon, a fines de los años ochenta, comienzos de los noventa, comencé a reparar en esa figura delgada y atlética que se vestía al frente de mi casillero en un club de Vitacura, un par de zapatillas, una polera delgada y cómoda y a “Callejear” corriendo. Era un personaje extraño en el ámbito de un club donde se monta a caballo y se juega Polo.

Un atleta de antaño que quedó preso en la pasión de su deporte, su sonrisa afloraba al comenzar a correr, siempre leí libertad en su rostro, acompañado de la mirada franca y transparente del hombre maduro que nada esconde. Su sencillez estaba reflejada en sus gestos, actitudes y hasta en cómo vestía, lo constatábamos al conversar con él, jamás le escuché ni siquiera hablar de los enormes logros atléticos como atleta Senior a nivel mundial, Héctor Paul solo corría para llenar su espíritu, del aire puro, del verde de la primavera, de la brisa suave que suena como música en los oídos en el silencio que solo los runners podemos escuchar al correr.

“Conocí a tu Padre” me comentó varias veces, eran de la misma especie rara a la cual yo también quiero pertenecer, “me gustaba su estilo tan propio y auténtico” señalaba reiteradamente, transmitiéndome así la importancia de abandonar el ego, en el deporte y en la vida. Así lo fui observando a lo largo de todos estos años en que corrimos en las calles y en el club, así lo fui admirando, por su autenticidad, por su sencillez, y sin duda por sus condiciones de atleta, siempre me ganó y nunca pude llegar antes que Don Héctor en una corrida 10K a pesar de los largos años de diferencia que le separaban de mi generación.

Es una pena que nos dejara, esta familia del Santiago Runners que se ha conformado a lo largo de 10 años, lo ha sentido muy profundamente. Con el tiempo y el oficio de correr de un “runner” sabemos apreciar desde lejos a un buen corredor, muchos de nosotros podemos adicionalmente con poco margen de error distinguir a un atleta consumado con solo mirar su estilo. Es como hemos dicho, un entorno donde el afecto y cariño es más fácil compartirlo, ya que se hace corriendo; caen las barreras absurdas que se levantan en la formalidad social, se conforma el espíritu runner del que tanto hemos hablado, que nos cautiva y del que nos enorgullecemos, donde se compatibilizan y conviven en perfecta armonía conceptos antagónicos como la competitividad y solidaridad deportiva, donde el ser humano se desprende por algunas horas de su ego para encontrar el verdadero yo que vive en nuestro interior. Así hemos apreciado a Héctor Paul, quien permanentemente vivió en el espíritu runner, llevándolo además consistentemente a su diario vivir, por ello se le recuerda por su austeridad, propia de quien solo pretende vivir en su estilo auténtico y sencillo. Sentimos que el mundo deportivo al que pertenecemos, ha perdido a un ejemplo de atleta, a un viejo runner y a un amigo.

El momento previo a la largada de una carrera es muy especial, nerviosismo, concentración, los corredores miramos a nuestro alrededor, buscamos algo que no sé definir exactamente que es, la verdad es que buscamos nada, sin embargo encontramos miradas y sonrisas que dicen tanto sin hablar. El pasado domingo en la partida de la carrera de Telefónica, recordé y vi a Hector Paul quien con su mirada me dijo sin hablar “corre chiquillo en tu estilo y a tu propio ritmo, disfruta la corrida”, sabio mensaje de quien tantas veces partió con nosotros en el mismo grupo. Le ví alejarse con su sonrisa hermosa, gozando intensamente de la carrera y respirando ese aire puro de libertad, esta vez, iba de la mano del Señor.
Disfruté la corrida de comienzo a fin.
El viejo Héctor Paul llegó antes que todos nosotros una vez más.

Editorial Revista Santiago Runners
Noviembre 2.000

CUCUFATI ( era un dicho de mi Padre)


Cucufati me decía mi Padre cuando era muy pequeño y me empecinaba en hacer alguna tontera. C u c u f a t i, reiteraba cuando yo a su vez insistía en hacerla, en un tono invariablemente plano, sostenido en el cariño.
Siempre desde muy pequeño me empeciné en lograr lo que estaba haciendo, que hoy reconozco, eran en su mayor parte, tonteras. Con el tiempo, al igual que los perros cuando maduran, fuí haciendo menos insensateces, lo que si quedó muy vivo en mi, fue esa inercia de insistir, de reiterar, de obstinadamente querer lograr lo que me había empecinado.

La persistencia, tantas veces definida como virtud de Runner, extrapolada a la vida, al ruido y la prisa cotidiana, entrega al individuo un vehículo maravilloso donde embarcar los proyectos más íntimos, aquellos que siempre deben lograrse para crecer espiritualmente. El mundo está lleno de sabios fracasados que no supieron persistir, y tiene a su vez a mucha gente limitada por las circunstancias de la vida, que han sabido tener éxito y logrado concretar sus proyectos, insistiendo.

Si cuando pequeño siempre me gustó buscar hasta lograrlo, más tarde al iniciar mi vida como Runner, percibí que teniendo metodología, siendo sistemático, verificando lo realizado y lo que queda por realizar, era la única forma ordenada de hacer de la persistencia un hábito, una costumbre maravillosa, un regalo, un asiento cómodo para los proyectos que nacen del alma y que nunca pueden no concretarse.

Se positivamente que el lector de estas líneas trajo la misma semilla desde pequeño, o quizás desde antes, por eso corre, por eso disfruta sabiamente con el esfuerzo, es masoquismo solo para quien no tuvo la suerte de descubrir la semilla maravillosa y bendita de la p e r s i s t e n c i a.

Mi Padre ya partió, cumplió su misión en este mundo, lo echo de menos, ayer, comenzando la décima repetición de 400 mts, cuando el viento sonaba como música al rozar mis oídos, algo sopló suavecito y escuché ... c u c u f a t i ... en un tono plano, sostenido ahora en el cariño divino.

Editorial Revista Santiago Runners
Año 2000

sábado, 22 de marzo de 2008

Runners Navegando





Individualistas trabajando en equipo




La navegación es una aventura que cautiva, una costosa estructura de fibra, aluminio y madera, varios juegos de velas, herrajes, cables y cabos para pedirle al viento que nos lleve con su generosidad caprichosa al rumbo que fijamos como objetivo llegar. Mareas y oleaje pueden dificultar el camino, pero jamás son obstáculos para conseguirlo.

Esta pasión cautiva al hombre desde siempre, es hoy una afición sofisticada, la tecnología se ha incorporado activamente, sin embargo aquellos elementos que constituyen lo básico desde su origen son los mismos, permanecen inalterables y son los que determinan al final de la jornada, un mejor o peor resultado.

Condenados a un irremediable quinto o sexto lugar en las competencias, recalando de vuelta en la marina, el Capitán del Yali expresa en un tono de voz y como si me hablara solo a mi, siendo el único integrante de la tripulación que debo poder entender, ...Runner... dice, no hay secretos en la competencia, son los mismos factores, la velocidad de casco del Yali nos condena, nunca bajaremos las “3 horas” por estructura. Es Ramón que abre sus ojos moviendo levemente la cabeza de arriba abajo asintiendo con una conformidad plácida que el resto de la tripulación interpreta como la extraña sabiduría de quienes corremos maratones desde comienzos de los 90.

De la misma manera que el Runner talentoso quien supera sus límites se convierte en virtuoso, el trabajo en equipo de una tripulación cohesionada, entusiasta y esforzada llevará a la embarcación más allá de los propios talentos naturales que su diseñador le obtuvo y regaló. El viento es igual para todos, pero la sabiduría y madurez del marino que navega desde niño y lo lleva en sus venas podrá detectar donde sopla más cuando está escaso o interpretar su enigmático capricho, en navegaciones largas como nuestras maratones, la cantidad de factores y el momento aplanan cualquier gran diferencia puntual, sin embargo la suma de instantes van haciendo la diferencia.
Decidir si izar una vela u otra entre las 4 o 5 alternativas de éstas, será también otro factor determinante de diferencia, virar ahora o más allá enfrentando el viento en diagonal, lograr una combinación de tamaño de vela, viraje oportuno y cambios acertados permiten lograr una modalidad de mejoramiento de velocidad en relación al punto de llegada.

La regata es tan dura como nuestras maratones, en la llegada la reflexión interna es la misma, no corro nunca más, me digo, el frío, ropas enteramente mojadas, mareado, golpeado y moreteado en canillas, antebrazos y codos en los cambios de borda y maniobras sobre la resbaladiza cubierta. Al día siguiente ya estamos nuevamente abordo listos para enfrentar otro nuevo desafío, sabemos que correremos al límite del umbral.

Es el espíritu del runner, el verdadero ser que emana para vencer cualquier adversidad, en la pista, en el mar, en la vida. Buscamos lograr una buena llegada, disfrutando el camino intensamente, tomando conciencia de nuestra velocidad de casco y nuestros talentos, de poder ser virtuosos a través del esfuerzo humilde, metódico y sistemático. Renunciando a la individualidad solitaria para constituirnos en un equipo que funcione como uno, apreciando la naturaleza y el lugar donde corremos, la montaña, el mar y el viento que es nuestro amigo. Haber corrido por solo el afán de hacerlo nos ha dado acceso a esa sabiduría que la joven tripulación del Yali interpreta como divertida y extraña, pero que ya han adoptado.

viernes, 21 de marzo de 2008

CristianBustos

Bienvenida al Santiago Runners Club
Los runners atesoramos valores que se aprecian con el tiempo.
Los runners atesoramos elementos que cuando la vida excede los 40 comienzan a cobrar valor, es como los muebles antiguos de mi abuela, como el vino que nos ha regalado nuestro Presidente.
Los runners atesoramos valores que se aprecian con el tiempo.
No se transan, no tienen mercado primario ni secundario.
Solo se acumulan en el bolso del alma de cada uno, y a veces en quienes están en su entorno
No es la suerte de todos nosotros, pero seguro que la satisfacción fluye cuando esos valores los traspasa el tiempo y la neblina a nuestros hijos.
Los runners atesoramos valores que se aprecian con el tiempo.
Algunos de quienes corremos, lo hacemos de porfiados...
Otros por escapar
Escapar del ruido y la prisa
Escapar de la mentira, del engaño, de la farsa en que nos desenvolvemos en el día a día
Escapamos de la codicia, la envidia, del materialismo.
Cansados de sostener el ego,
al correr nos desprendemos de parte de éste.
Nos hacemos amantes de la naturaleza, de la maravillosa experiencia de vivir, de conocer los límites del cuerpo, del manejo para optimizarlo
Los runners atesoramos valores que se aprecian con el tiempo.
Cristián Bustos buscando lograr sus metas, ha sido un ejemplo para muchos runners
Ejemplo de sencillez
Ejemplo de perseverancia
Ejemplo de terminar lo que comenzó, de re-comenzar de nuevo, de re-nacer de la nada, de re-vivir desde infierno como Dante en la Divina Comedia, como Ulises en la Odisea.
Cristián Bustos ha sido un ejemplo para niños, para jóvenes, para adultos como nosotros y ejemplo también para aquellos viejos que están terminando naturalmente esta vuelta.
Cristián Bustos ha sido un ejemplo de vida, un ejemplo de crecimiento.

Este grupo de deportistas que sale todas las mañana a correr para encontrarse a si mismo, no puede ser indiferente a un ejemplo de vida tan evidente, que se ha manifestado en la actividad que probablemente más apreciamos.

Es muy posible que si le preguntamos, con su sencillez y transparencia casi ingenua, nos dirá que jamás pretendió ser un ejemplo y que la responsabilidad era muy grande para asumir cualquier compromiso, simplemente nadó y corrió, queriendo ser el mejor, queriendo vencer la adversidad propia de sus limitaciones. Estoy seguro que desconocía sus talentos y solo le asistía el propósito de superar lo de ayer.
Y eso fue suficiente Cristián, solo el propósito de superar lo de ayer, eso tan simple.
En la simpleza de las cosas reside el éxito, en la simpleza del pensamiento, y del sentimiento reside la clave, es natural así ser consistente con lo que digamos y hagamos, en lo simple reside el amor.
SIMPLEZA virtud de Runner.

Es muy posible que si le preguntamos como logró los éxitos en los Ironmans más exigentes y competitivos del mundo, responda que lo hizo entrenando, metódica y sistemáticamente, con perseverancia en su programación.
El mundo está lleno de genios fracasados que no perseveraron, perseverar es más que insistir o reiterar, en la perseverancia hay como condición un acto de amor por lo que hacemos.
PERSEVERANCIA, virtud de Runner

Este grupo de corredores donde no hay diferencias de naturaleza alguna, ve en Cristián un ejemplo admirable, que encierra los anhelos ocultos y que fueron, pero que continúan válidos y vigentes en la profundidad del alma de cada corredor. Cristián en su persona encierra el sueño que cada runner tuvo, muchos de nosotros, podría asegurar con certeza, nos proyectamos en este atleta virtuoso que acompañó sus talentos con la dosis de sabiduría que nosotros, los viejos corredores, conocemos.

Cristián, eres virtud de Runner, es la razón por la que muchos de nosotros sin ser tus amigos, y desde el anonimato propio del runner, te acompañamos en más de una carrera siguiendo tu paso, es la razón por la que estamos hoy reunidos aquí, para homenajearte por tus méritos como persona, el atleta pasa, su espíritu trasciende, eres un campeón de la vida, ya que has hecho trascender la sencillez y la perseverancia, ambas virtudes de runner, virtudes de lo imperecedero que está implícito en cada zancada que este grupo, hoy tus amigos, experimenta día a día

Los runners atesoramos valores que se aprecian con el tiempo.

Gracias Cristián por tu ejemplo y por personificar aquellos valores y anhelos del corazón de este grupo de amigos.

Maratón de Santiago


Confirmación de un género

“Patricio, encárguese de organizar actividades que motiven a nuestro personal”, ordenaba un ingeniero alemán que comisionado por la casa matriz de su empresa, debía cerrar la filial en Chile, y que por el emotivo impacto de dejar cesantes a más de 100 empleados, estar casado con Chilena, había solicitado a la presidencia de la multinacional, un período de gracia de seis meses para hacer un último esfuerzo antes de cerrar definitivamente.
Patricio, periodista de larga trayectoria y gran experiencia profesional, cumplió e hizo un gran trabajo, haciendo antesala antes de entrar a la oficina del Ingeniero, encontró una revista en cuya portada un corredor atravesaba la meta de una maratón. Cuando se sentó frente a su interlocutor, tiró a la basura la carpeta con las actividades programadas y entregó a su jefe la revista que había encontrado en la antesala.
Así nace la maratón Höesch en Chile, en los años ochenta todos los empleados y sus familias organizaban la prueba en Santiago, tres familias en cada puesto de abastecimiento, otras tantas en esquinas críticas en tráfico, y otras controlando tiempos. Fue un aliciente motivador y que definitivamente hizo de este grupo una gran familia con enorme compromiso con esta prestigiada Química. La maratón de Santiago que a fines de la década de los setenta no contaba con más de 60 participantes, La familia Höesch llegó a convocar a más de 1.000 corredores y no cerró sus puertas en Chile.
Son las iniciativas de personas emprendedoras las que han fortalecido esta hermosa actividad logrando integrar grupos de deportistas a un evento que hoy reúne localmente a miles de personas y sus familias. ¿qué los mueve? Rodrigo Salas fundador del Club Olimpo le da en la década del noventa un nuevo impulso a la Maratón de Santiago, todos quienes corremos reconocemos su enorme esfuerzo personal durante años en organizar la Maratón, en aceptar estoicamente frustraciones por los esquivos auspicios, en ponerse de pié ante los embates económicos de pérdidas y desencantos, solo su alma de corredor le permitió ver y sentir la satisfacción de cumplir.

Recién se asomaba el otoño de este año y ya se corrió la Maratón de Santiago, tres semanas antes de lo acostumbrado, esta vez organizada por una firma comercial que multiplica los participantes que corren superando los 6.000 corredores, un éxito que además incorpora un factor nuevo, la farándula local, irrelevante para los amantes del trote pero poderoso en términos de difusión y convocatoria a futuro.

Días atrás discutíamos con un grupo de corredores el género de la prueba, ¿El Maratón o La Maratón?, hubo opiniones diversas, algunos decían que no tenía la mayor relevancia y que todos éramos libres de llamarla como quisiéramos, y que la libertad no tiene género. Otros buenos argumentos, que me sorprendieron, aseveraban que por su belleza y dramatismo, por la manera que puede castigarnos si no la respetamos, por cómo nos obliga a ser humildes y su similitud con el drama de la vida, era mujer. Hoy yo no dudo y tengo la firme convicción de su naturaleza femenina, más allá de su atractivo, y de la energía que genera en el entorno, siempre ha estado allí, acogiendo proyectos que alimentan el alma, constituye los sueños de quienes la organizar, y desde luego, de quienes la corren. Veleidosa pero muy generosa, su esplendor es manifiesto, entregando como toda mujer, frutos y retribuciones al ser íntimo que no se compran, sino que se ganan. La Maratón.

Adiestrando las pulgas de Chicoberto


Editorial Revista Runners News - Santiago Runners

Una grata tarde de domingo en primavera, observé a mi perro que dormía a mi lado, y a sus pulgas que viajaban permanentemente con él. Me acordé del cuento del adiestrador de pulgas quien con gran dosis de paciencia enseñaba a saltar a un grupo de pulgas, éstas llegaban a saltar muy alto como lo hacía en su juventud el Pato Goycoolea, en un deporte tan extraño como correr por la calle. El adiestrador entrenaba a ocho pulgas, todas ellas capaces de saltar hasta 18 cms., habían oportunidades que algunas saltaban hasta 20, y otras habían alcanzado los 25 cms.
Cuenta la historia que al terminar el día, las metió dentro de una caja, tapándolas para que no se escaparan.
Transcurrió casi una semana en que sus 8 alumnas estuvieron encerradas, al destapar la caja se encontró con una sorpresa importante. Las pulgas ahora saltaban todas solo 9 centímetros, que era la altura de la caja donde las había puesto. Pasaron muchas semanas y las pulgas continuaron saltando exactamente 9 centímetros, la altura de su caja-dormitorio, a tal grado que en lo sucesivo ya no se hizo necesario poner la tapa.

Así es el ser humano, que al igual que las pulgas adiestradas, parecidas a las de mi perro Chicoberto, limitamos nuestras capacidades con las gruesas paredes de la fuerza y la costumbre, con techos que no son otra cosa que paradigmas, las impone la naturaleza humana, la sociedad y nuestros miedos. Así nos convencemos de los límites de nuestros talentos, y vivimos resignados a solo 9 centímetros, pues pensamos y nos convencemos que si saltamos más de 9 nos azotaremos la cabeza. Muchas instituciones de nuestra sociedad, han comprendido astutamente que para manejar individuos como masas solo hay que poner una tapa superior, techo constituido por las más sutiles mezclas de temores y culpas.

Correr solo por el amor a hacerlo, nos entrega una enseñanza fundamental, vamos descubriendo que nuestros talentos pueden no tener tales límites, que si nos comprometemos y nos hacernos cargo, podemos llegar hasta donde nuestra imaginación nos lleve. Hacernos cargo por ejemplo del compromiso con nuestro programa de entrenamiento, hacerse cargo es la base del coraje, y casi inconscientemente reparamos que haciéndonos cargo hacemos crecer en nuestro interior al coraje y no a la cobardía, ambos son hijos del miedo. No olvidemos que el miedo ataca nuestra debilidad y se debe enfrentar con fortaleza y convicción. Al cumplir responsablemente con un programa de entrenamiento metódico y sistemático optamos a superar lo que creemos son nuestros límites. El temor y miedo son cobardes y mentirosos, quieren vernos débiles, y solo el enfrentarlo nos hace fuerte. El miedo hay que admitirlo y comprenderlo, pero nunca rendirse ante el, dicen que hay que ponerle nombre, así lo convertimos en un problema, y como es sabido, todo problema tiene solución, es por lo demás más fácil resolver un problema que enfrentar al miedo.

Ningún Runner que haya enfrentado una maratón puede negar que enfrentó en ella a una enseñanza de vida, desde que decidió asumir el desafío, cuyo objetivo tuvo nombre y fecha de vencimiento, no hizo otra cosa que concentrar en pocos meses, una muestra y reflejo de lo que enfrentamos cuando venimos a este mundo. En el camino nos dimos cuenta de las bondades y progresos de perseverar, también nos dimos cuenta de los paradigmas con los que vivimos en esta caja de cartón de paredes y techo estrechos que la sociedad donde estamos insertos, nuestra naturaleza y los temores, miedos y culpas con las que crecemos nos imponen, después de mi primera maratón, y haber comprendido y vivir el sentimiento del profundo significado de correr solo por el amor a hacerlo, pude comprender que estoy aquí para desarrollar los talentos que Dios me entregó y encomendó optimizar, para así poder retribuirle el regalo de la vida.

Así somos los Runners, un grupo privilegiado de personas comunes, con temores, miedos y culpas, que encontramos un camino sencillo para superarlas, superándonos a través de la voluntad, del orden, la autodisciplina, el esfuerzo y magia encantada de correr solo por amor. Es una muestra más de cómo en la sencillez de una acción que se hace con amor, abre y hace caer las paredes y techos de los paradigmas del ser humano.

Un perro pulgento como Chicoberto, el cuento del encantador de pulgas, la imagen de un saltador del alto como Pato Goycoolea, nueve centímetros de altura, los paradigmas de azotarnos la cabeza, y nuestra rara afición de correr maratones, han sido una buena mixtura para pensar en el más hermoso de los milagros, que es aquel que ocurre cuando alguien produce cambios en si mismo que creía imposibles de realizar.

Lo dijo Julio Calisto al correr el Ironman de Hawaii, después de haber vencido la más dura prueba del planeta, lo dijo también este año Santiago Gordon, José Luis González, Eduardo Briones e Ignacio Achondo después de terminar Washington y Nueva York en la misma semana, lo repitió Alejandro Ulloa 25 veces y además en todas y cada una de sus muchas llegadas en el primer lugar, Ramón Eluchans al terminar por décima vez Nueva York, lo hemos dicho todos y lo dirá todo corredor que cruza la meta no importando el reloj.

Que hermoso es el regalo de la vida, que bueno es ser un runner