sábado, 8 de junio de 2013
Maratón de Boston 2013 presente en un trote.
sábado, 18 de junio de 2011
Alejandro, mi amigo Runner
¿Porqué te fuiste Gurú?
Quisiera penetrar en el misterioso mundo de ese sufrimiento, dimensionar su intensidad para así entenderlo. Pero quiero ser prudente al preguntar y no tener respuesta, ser prudente con la pena que me embarga, prudente al pensar que partiste en una decisión propia como muchas o quizás todas las que tomaste en la vida preguntándole solo a tu corazón. No puedo dejar de pensar en tus últimos momentos, del rosario en tu bolsillo, el vértigo y en vivir algo de tus pensamientos y sentimientos, pero quiero ser prudente con la rabia de no haber estado cerca para contenerte y ayudarte, quiero ser respetuoso; respetuoso de tus espacios, de tus decisiones tan propias.
Fue hace más de 20 años en que te conocí un día de invierno en el que corrimos juntos, curiosamente desde el mismo lugar en que se reúnen los Runners hoy, un club de Tennis de la época, para después no dar tregua a esta maravillosa afición por muchos años sin parar. Cuantas jornadas !! rodando por las calles de esta ciudad, encantados por la música del golpe de las zapatillas en el asfalto. Música, música repetías corriendo y permitiéndote reír a carcajadas solo por ese motivo.
De allí nació el grupo de locos por correr, quienes conformamos un Club quizás solo para justificar no correr solos y practicar la amistad del yo verdadero, sin máscaras, cargos o apellidos, este grupo de amigos está triste y siente profundamente tu partida.
Cada vez que me amarro las zapatillas para correr y les hago un doble nudo, recuerdo que Alejandro me lo enseñó, cada vez que reemplazo cualquier bebida por agua pura reparo era tu costumbre, cuando me canso y hago un “walking break” aparece una sonrisa e irremediablemente recuerdo a Alejandro, cuando hago doble jornada y me “kilometreo” aparece tu consejo. Extrañaremos esos incómodos dedos de calipper midiendo grasa cuando saludabas con el cariño y afecto de hermano mayor.
Te gustaba hacer las cosas bien, traías desde niño el sentido de disciplina y responsabilidad, maduraste temprano, lo que dio espacio a tus enormes talentos personales, más allá del corredor, como profesional brillante. Valorabas a la gente por su aporte a la humanidad, aprendiste que el hombre bueno es el hombre justo, no hubo desafíos que no vencieras con método, persistencia, voluntad y esa especial sonrisa que siempre leí era para tu yo interno, y que expresaba en amabilidad y afecto para tus amigos y compañeros en este viaje.
Excelente amigo de tu mujer y Padre de amor infinito a tus hijas siempre, un ejemplo maravilloso a emular.
Venciste en las más duras maratones y triatlones, alcanzaste solo las cumbres más altas de nuestro continente, casi siempre tuvimos que mirarte las espaldas. Fuiste un buen Runner Alejandro, en opinión de muchos fuiste el mejor, no porque llegaras primero, sino porque fuiste autentica y genuinamente único, esta tribu, a diferencia de las comunes que te reprende si te diferencias del resto de sus miembros, te permite y motiva a retar a los dioses, sabemos que venimos dotados de talentos que los haremos rendir a través del esfuerzo metódico, sistemático y persistente, innovar y romper esquemas es para un Runner un mandato superior. En tal contexto, fuiste un buen corredor, jugándotela toda, arrancándote del pelotón, rompiste con la conformidad, con la homologación, fuiste un líder, un ejemplo, un buen referente durante muchos años de tu vida, te ganaste la condición de Gurú
Se apaga una luz clara y potente de creatividad, el ejemplo de tesón y la fuerza de lograr metas inalcanzables también se nos va, es probable que toda la sabiduría entregada generosamente a cada uno de quienes corrimos contigo, sea un buen pasaporte en tu partida y un buen motivo para recordarte con afecto y cariño, siempre.
Alejandro, será solo un momento de reposo en el viento, un walking break, tu sonrisa para luego seguir corriendo.
jueves, 14 de abril de 2011
No quiero estar en el promedio

martes, 21 de diciembre de 2010
La última carilla del 2010

La última carilla que es escrita antes de imprimir cualquier periódico, es la editorial, una reflexión de lo que se publica, un mensaje del contenido. Esta encierra la esencia y línea de pensamiento de la publicación, que en nuestro caso está inmersa en el correr.
Similar al soltar amarras del zarpe de una nave, o a la miradita en el espejo antes de salir de casa, o al apriete y doble nudo en las zapatillas antes de comenzar la carrera, estas líneas se escriben y afinan a última hora, observando una suerte de puesta en escena de todos los mensajes que cada artículo a bordo de la edición encierra, que en nuestro caso son todos escritos de manera voluntaria y solo por amor a participar con similar entusiasmo al que tenemos para correr.
En estas fechas despedimos el 2010, un año que nos deja enseñanzas fruto de duros escenarios de aprendizaje y tareas de crecimiento, ésta es una última edición donde además cerramos una etapa de un período de algunos años en que hemos intentado comunicar a nuestros socios y difundir actividades y pensamientos circunscritos a la afición de correr, lo que ha sido una definición que ha marcado la línea de pensamiento y focalización de nuestros mensajes, hoy queremos insistir con consecuencia a ésta, ya que de tanto correr logramos ser buenos corredores, quizás no buscando obtener los mejores tiempos, pero seguros de estar disfrutando intensamente la corrida.
Estos son tiempos de nuevas definiciones, tiempos en que un renacer necesita de un morir y un renovar, con los riesgos que ello implica, los ciclos de la naturaleza son implacables e inundan todo su entorno, incluyéndonos. Un nuevo año comienza, nuestros planes y sueños lo contemplan y lo esperan, con nuevos propósitos y declaraciones internas, planes de entrenamiento y maratones programadas. Un nuevo ciclo comienza, hay que darle espacio a lo que puede ser, si no lo hacemos no hay aventura, no hay audacia; aquellas personas que se aislan en su éxito o en su fracaso, lo hacen en la sobre-rutina de sus actividades dejando de cuestionarse su existencia, cayendo en depresión y eventualmente en la entropía y destrucción.
La renovación será siempre mejor si sabemos disfrutar del camino, lo que hemos aprendido en el tiempo al correr y correr. Así, esta última carilla para desear a todos los runners un año 2011 atrevido, renovado y muy feliz.
jueves, 14 de octubre de 2010
Correr en el Bicentenario
Durante el mes de septiembre celebramos el bicentenario de Chile, el país completo participó de las fiestas y actos organizados para conmemorar los 200 años de nuestra independencia, por un mes las diferencias que cotidianamente nos des-unen, pasaron a un segundo plano olvidadas por la alegría de celebrar en un país que ha sido de todos, lo que no hemos percibido pues la historia de nuestro pueblo está caracterizada por luchas internas, ostentamos una de las guerras más extensas de la humanidad, la araucanía y trescientos cincuenta años que aún podrían continuar, las diferencias irreconciliables entre los Padres de la Patria, diferencias con nuestros vecinos, diferencias políticas internas que son exacerbadas y que muchos de nosotros vivimos intensamente hace 40 años atrás. Somos una sociedad que en tiempos de paz vive en pugna permanente, unidos solo en las tragedias y desgracias, y en muy pocas oportunidades en el júbilo de algún triunfo, una alegría que desborda a tal extremos que nos transformamos en vándalos, explicado solo por nuestro permanente e imperceptible estado de mutuas desconfianzas y discrepacias hostiles históricas, lo que los chilenos hemos vivido como un entorno normal.
El Bicentenario ha dado espacio para abrir una ventana a la aceptación y la tolerancia, a aceptar la diversidad, todo ello superado y olvidado temporalmente en la alegría de conmemorar 200 años de vida independiente.
Los Runners, en nuestra rutina competitiva tenemos abierto tal espacio, pues entendemos la verdadera competencia más con nosotros mismos que con el resto, aceptando y acogiendo a nuestro competidor como otro de los nuestros, amante de la misma afición, si bien en el calor de la batalla de una carrera aparece el runner competitivo como una realidad indesmentible, está investida de una gran nobleza pues pasada la meta renace con toda la fuerza del corazón esa amistad y respeto por lo que hizo y de su llegada, antes o inmediatamente después de nosotros.
Como quisiéramos extrapolar la dinámica del runner a nuestra sociedad entera, cómo avanzaríamos en términos de progreso y solidaridad inteligente para potenciarnos en función de la superación del otro, como trabajaríamos en equipo, con persistencia, perseverancia y solidaridad, sin por ello renunciar a la competitividad sana y noble cuyo progreso y frutos se comparten. Cómo distinguiríamos entre lo urgente y lo importante, priorizando aquellos elementos que trascienden en la vida, cómo valoraríamos la amistad más allá de lo que nos es útil, apreciaríamos más a las personas no por lo que tienen ni visten sino que por lo que son y aportan al mundo.
Los ejemplos de vida en cada carrera, asi como en su preparación metódica y sistemática, proyectables a la vida diaria de una sociedad jóven como la nuestra, podrían con certeza hacer germinar la semilla de la evolución y constituir un entorno de concordia y paz donde apreciáramos las bondades de la diversidad, pudiendo prologar los septiembres del 2010 y así esa ventana de alegría en que nos vimos inmersos al celebrar nuestros primeros 200 años de independencia.
Mientras más gente corre por las calles, mayor confianza tengo en que en Chile está constituyendo una sociedad evolucionada, con mejores personas y en un mejor entorno, donde el progreso es integral, justo, relevante y mejor distribuído, no solo entre las personas sino que también internamente en cada uno de las personas que compartimos esta geografía.
jueves, 5 de agosto de 2010
Del Deber Cumplido
Admiro a la gente que cumple con su deber. Da igual que sea jardinero, taxista o director, en estos tiempos de apatía y comodidad, lo menos que se merece alguien capaz de cumplir con sus obligaciones es una felicitación pública. Mucho más si ese deber que logra afiatar la confianza en nuestra agrupación es llevada a cabo sin retribución económca y a costo de su tiempo, bien escaso en nuestros días.
El deber cumplido compromete transversalmente a todos quienes conforman este grupo, marcando una tónica cultural y haciendo del cumplimiento de nuestros compromisos, un modelo cotidiano que se traducirá en resultados. Es inherente al corredor que motivado por salir cada día a practicar su afición, imprime disciplina y rigurosidad en cumplir un programa que fructificará en mejores tiempos esperados en la maratón, y donde correr no deja espacio para la apatía o la comodidad entendida como pereza.
La tribu, entendiéndola como la forma básica de organización en la que el hombre ha progresado a través de su historia, siendo además el eje central del desarrollo humano y que nos ha permitido sobrevivir como especie transmitiendo eficazmente la mitología que une a sus miembros, nos permite conocer en su núcleo básico elementos fundamentales de cualquier organización de personas que sobrevive y permanece. Nos movemos en tribus como hace cientos de miles de años. Darwin afirmaba que “sin duda, la tribu que posee miembros de alto sentido de patriotismo, fidelidad, obediencia, afiliación, siempre estará lista para sacrificarse por el bien común. Este tipo de tribu saldrá victoriosa sobre otras tribus y también es un proceso de selección natural”.
La dinámica concebida para la renovación del Directorio del Santiago Runners estuvo inspirada en las organizaciones exitosas, que permanecen en el tiempo en una evolución positiva, la renovación del directorio tiene implícito el potente mensaje de no caer en los pecados del éxito, el que está necesariamente ligado a toda organización o ser humano, la culminación del éxito es el comienzo de la decadencia por un proceso de entropía, generado por la fuerza del mismo éxito y con él, la complacencia, la arrogancia, la politiquería, una miopía para medir resultados, la unidimensionalidad y la visión de promedios, y con ello la fuga de talentos y de lo innovador, lo que es fatal. Todo lo viejo se torna inflexible, lo que naturalmente nos incluye y lo vivimos fehacientemente como corredores.
Nuevamente la sencillez y la sabiduría del correr nos dicta pautas para la vida cotidiana, en términos de equilibrio y armonia, como ocurre en los procesos de la naturaleza, un buen mensaje para quienes con ese alto sentido de patriotismo y fidelidad por el Club, ejerzan un nuevo liderazgo, que sea dedicado y fuerte, innovador, que sume a las bases dejadas por nuestros líderes anteriores que fueron exitosos en su tarea, en su operación y en su retiro en tiempos prudentes y oportunos, que incorpore y de espacio a las nuevas ideas, fuerza, e irreverencia de jóvenes corredores en el seno de un directorio fundado en la sabiduría simple del correr.
Nuestros mejores deseos de éxito en la concresión de objetivos para este nuevo grupo de Directores a quienes les ha correspondido asumir los destinos del Club en esta nueva etapa, que sea realmente nueva, sin complejos, que evite y se aleje de la arrogancia del poder, que ciega, ensordece, quita el olfato y la infecta, que emule la humildad del buen corredor que todos conocemos, y sobretodo que de espacio para que con nuevas y estimulantes ideas tengamos un mejor Club para nosotros sus socios y nuestra comunidad.
jueves, 20 de mayo de 2010
Enseñar a través del Deporte
La autoexigencia se distingue en la disciplina que aplicamos a nuestros propios actos, ello con el fin de lograr una meta u objetivo, la fortaleza de éste tiene una relación directamente proporcional al impacto que tenga en el corazón de cada uno, los sueños del alma, del yo verdadero, del mi mismo, aquel tan difícil de encontrar por el ruido ambiente que provoca el poder, el dinero y el ambiente social, todo ello alimenta el ego a través de los miedos, y su crecimiento minimiza toda opción de escuchar al corazón o hablarle al yo verdadero.
El ambiente donde hemos crecido condiciona ciertos comportamientos en la vida cotidiana, la cultura donde estamos inmersos también explica parte de nuestro proceder o estilo de hacer las cosas. Nuestra felicidad, armonía y plenitud está cimentada por lo que viviéramos en las etapas formativas de infancia y juventud.
Los éxitos y logros nunca son fruto del improvisar, en general la suerte suele ser esquiva, es calva y viaja desnuda como la definiera en un camarín el periodista y reportero de siempre don Patricio Amigo. Los logros son definitivamente resultados de un esfuerzo realizado de manera planificada, y ejecutado metodológica y sistemáticamente.
Semanas atrás compartimos una tarde de rutina en casa de una familia de deportistas, corroborando una vez más que un ambiente de sana competencia y la vida familiar articulada en torno a la actividad deportiva de exigencia, da un espacio y un ambiente maravilloso para aprender, enseñar, modelar, probar que todo es posible, que las metas son alcanzables y las recompensas justas y que tienen un sabor especial y distinto. Tuvimos la oportunidad de observar de manera abierta lo que muchos Padres manejamos instintivamente y sin una consciencia evidente y clara, y por lo tanto sin la certeza de estar haciéndolo bien pues no hay métricas inmediatas, solo lo podremos medir en el largo plazo cuando es tarde; Francisco y Carolina, los Padres de familia, tomaron un camino distinto, encantador pero difícil pues implica enormes sacrificios, pero sin duda trae aparejado también grandes satisfacciones y beneficios que van mucho más allá de los triunfos deportivos, medallas o reconocimientos, y que tiene que ver con la sabiduría de ser Padres, de entregarle a sus hijos el vehículo más eficiente para encontrarse a si mismos, para que a través de la disciplina deportiva sepan enfrentar con humildad el triunfo y crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos, enseñarles a soñar, a confiar en sus fuerzas, a enfrentar sus miedos, a entusiasmarse con la vida, a saber parase al frente de la suerte que es calva y escurridiza, a pedir ayuda cuando lo necesiten, a permitir que los consuelen cuando sufren, a tomar sus propias decisiones, a ser amigos de si mismo, a aceptar sus limitaciones y vulnerabilidades sin enojos, a tomar más riesgos, a valorar su intuición, a tratar y exigir ser tratado con respeto por cualquier competidor, a desarrollar relaciones sanas y de apoyo mutuo, a aceptarse así como son, a planear el futuro sin vivir en él, a llenar su copa primero y después la de los demás, a hacer valer sus elecciones, a permitirse sin temor alguno reír a carcajadas con la alegría de sus logros o bien sin razón alguna.
El mensaje que este reportaje nos entrega, independiente de nuestra admiración y aplausos para Francisco nuestro amigo, su mujer y su familia, debe hacernos reflexionar que en nuestra afición deportiva se encuentran encerrados verdaderos tesoros de sabiduría, y que están allí a nuestro alcance, es nuestra responsabilidad saber utilizarlos para amorosamente entregar a nuestros hijos, valores y herramientas de vida en torno a la felicidad, armonía y plenitud.
Yo he vuelto a correr regularmente durante algunas semanas después de muchos años de receso obligado y autoimpuesto, y he vuelto a sentir que se abre una ventana desde donde huelo aire fresco, he vuelto a fijarme metas altas y a sentir que los dolores son solo físicos y menores, quizás este último tratamiento de los treinta y tantos que he experimentado ha sido acertado, pudo ser solo el tiempo o quizás hasta el cambio de gobierno, que importa !!, de cualquier manera, hoy sueño que corro y no despierto triste, las zapatillas y la calle me están esperando.
China
Cuando escribo estas líneas me encuentro en el otro lado del mundo, viviendo la modernización de la cultura más antigua del mundo, la misma que a pesar de la decadencia económica en décadas recién pasadas, mantuvo elementos y valores filosóficos Confucianos que le han permitido de una manera pragmática y efectiva reconstruir una economía y comenzar a proyectarse como uno de los pilares del desarrollo del mundo en los próximos años. China es un verdadero continente donde conviven 1.300 millones de personas de las más diversas culturas, lenguas y costumbres, donde el único elemento que los une es la escritura, aunque de fonética distinta tiene un significado con simbología común. Tan paradógico y curioso como las historias de un planeta donde los seres se comunicaban por telepatía, sin lenguage, y así la mentira y el engaño no era posible.
Esta cultura, raza y población, tan distinta a nosotros de más de 5.000 años de continuidad histórica conformada por más de 20 dinastías, siendo la última de ellas la Qing que termina en 1911 después de más de 260 años, la mitad de la historia de América desde que Colón la descubriera, tiene como elemento común sus valores, los de Confucio como señalaba anteriormente, que enfatizan el concepto de interrelación entre las personas, la necesidad de autodisciplina, el auto-análisis, y el compromiso y tolerancia como las mayores virtudes de la persona.
Todo corredor está consciente de que el éxito en cualquier proyecto que en nuestra actividad emprenda, dependerá fuertemente de estos factores, la autodisciplina es fundamental e imprescindible para cumplir un plan de entrenamiento, la costumbre de analizar lo que hemos realizado y análisis en tal contexto de nuestras potencialidades, como asimismo el compromiso con lo que iniciamos y terminamos, resultan ser elementos que son pilares en nuestra actividad, demarcan un camino propio, enfocados al logro, inmunes a turbulencias de un clima hostil, a las tentaciones alimentarias, y a otras comodidades mundanas tan gratas en el entorno que vivimos. Con estos elementos comunes sabemos podemos obtener nuestras metas y cumplir nuestros sueños.
Desde esa perspectiva, he logrado entender que este país será en el futuro cercano una fuerza relevante que marcará el paso y el ritmo del desarrollo económico del mundo, que no solo por su número son importantes, sino que también por sus padrones de comportamiento y códigos internos, exacerbados por la escasez y el hambre de algunas décadas que lo convierte en un verdadero peligro para las economías occidente, de allí quizás me explico tanta visita occidental en este país misterioso y complicado pero a su vez fascinante.
miércoles, 21 de octubre de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
El Runner y el Loco

El Loco es el arcano más poderoso del Tarot, no tiene número fijo, aunque se le identifica con el número cero, su condición le da la posibilidad de viajar a su gusto, cambiando inesperadamente todo el orden establecido.
La palabra loco en inglés, fool, proviene del latín follis, que quiere decir fuelle, globo, saco de aire. Los fuelles proporcionan el aire para la combustión de la misma manera que el Loco proporciona el espíritu o ímpetu para la acción, encendiendo el fuego del deseo del alma humana que anhela salir de las cuadradas paredes de lo tradicional. El Loco en el ámbito esotérico, también significa apertura, confianza, es quien está listo para tomar riesgos, quien tiene valor para pararse en la tierra, significa libertad, independencia, creatividad, gran potencial, la posibilidad de dar un paso agigantado oyendo la voz del corazón. Su más profundo significado esotérico es el amor ya que encarna la magia de Eros.
El Loco a pesar del significado estricto de la palabra, tiene dos lecturas que entregar: Es un modelo y al mismo tiempo encierra advertencias, es decir conjuga la libertad de la conciencia que trasciende las cosas de este mundo, y representa un aviso muy claro del peligro implícito en tal elevación. Sin embargo, el Loco persigue el éxtasis místico, en la carta observamos que su figura pasea alegremente con un equipaje muy liviano, feliz, camina hacia el noroeste al borde de un precipicio al que nunca caerá, bailando y contagiando su alegría, el Loco es una invitación a vivir de una manera más creativa y juguetona, menos drástica y seria. Él en su bendita locura, es capaz de llevar a cabo sueños que para otros son imposibles.
Al Loco se le conoce porque hace cosas que otros no se atreverían ni a pensar, quizás es por ello que las personas que de repente abandonamos lo vulgar y cotidiano, dejando atrás todo lo que no sea nuestra propia búsqueda, se nos cataloga normalmente como “locos”.
Quienes decidimos o bien llegamos por alguna u otra razón a ser Runners, comenzamos sin querer quizás a asimilar el espíritu del Loco, aceptando la invitación a vivir de una manera distinta, en una magia diferente, nos atrevemos con nuestra sana afición a alzar la voz en el ámbito cotidiano. El Loco siente que los demás están muy ocupados construyendo fortunas, tratando de demostrar su importancia personal en lugar de entender y encontrar una manera más verdadera de vivir, el Runner por su parte escapa del ruido diario, siendo un modelo que conjuga curiosamente lo que el Loco hace, es decir, no desconoce el peligro que lleva implícito tal escapatoria, ya que en la vida de cada uno de nosotros, no cabe la despreocupación, el sentimiento de insuficiencia, irresponsabilidad, flojera, ilusionismo o imaginería.
Si el Loco tuviera la posibilidad de hablarnos, seguramente nos expresaría su compromiso con nuestra faceta Runner de llevarnos hacia el camino de la perfección ya que es un decreto absoluto e inexorable. El Loco es el cumplimiento de toda promesa, nos invita a aprender de él jugando y recreando, corriendo, ríe y canta nos dice, celebra la vida, corre, y agradece la chispa divina de tu Yo interno que descubres al correr solo por el amor a hacerlo, no olvides que es infinita e inmortal.
Cada mañana al salir a correr, el Runner renuncia cada vez y por toda esa jornada, a todos sus problemas y preocupaciones, al comenzar a correr, inhala el aire puro y fresco de la mañana, aspirando una sensación de paz y calma. Exhala sus aprehensiones del día a día, y deja que la danza del Loco se las lleve lejos, conjuntamente con ideas, conceptos y arquetipos preestablecidos. En la medida que avanzamos en nuestra jornada corriendo, logramos internarnos en un bosque como un vagabundo libre al fin, accediendo donde están ocultos los mayores tesoros de la vida.
Mañana en la mañana saldré a correr, no puedo desperdiciar otra oportunidad de empezar esta nueva y mejor aventura de vida. El Runner, el Loco, vagabundo cósmico maravilloso de esta dimensión de ruido y prisa, con tu niño divino a flor de piel, corre solo por el amor a hacerlo.
** Los arcanos mayores del Tarot son las primeras 22 cartas del total de 78 naipes. Su estudio es cada día mejor comprendido por quienes entienden éste no como una práctica adivinatoria, sino que como un método práctico de aprendizaje para conocer las verdades trascendentales que rigen nuestra vida en este planeta, esta vez.
sábado, 16 de mayo de 2009
El Runner y su historia - Editorial Revista Runners Mayo 2009
Historia era un ramo que en el colegio siempre lo tenía atravesado pues había que leer, se enseñaba de manera sistemática y casi mecánica, los libros no tenían dibujos ni fotografías que corroboraran lo que mi imaginación dibujaba, y además mis profesores de historia solían ser gente plana, solo a fines de la educación media tuve la suerte de tener un cura atípico que vivía la historia con pasión y sin textos, gracias a este religioso Marista con nombre planetario, (Hermano Marciano) llegué a entender su importancia y cómo los hechos, cual hojarascas, uno sobre otro en el horizonte del tiempo van conformando esta torta tridimensional en que se convierten las vivencias y hechos, que explican la cultura y el comportamiento de pueblos y comunidades.
Los historiadores son gente curiosa que investiga y observa el acontecer para relatarlo, a veces no tan objetivamente sin embargo en el muy largo plazo, la mirada es más fría e imparcial. Los mejores historiadores son los que efectivamente logran vivir intensamente episodios puntuales en un contexto y trayectoria de conductas, hechos y anécdotas que reflejen la esencia de éstos en el entorno del momento, lo hacen con entusiasmo y pasión.
El runner va construyendo su historia deportiva con cada maratón y cada carrera, no hay quien no recuerde con detalle cada una de ellas, la partida, el recorrido y sus tiempos, y desde luego una buena explicación de estos resultados en los volúmenes y calidad del entrenamiento previo.
En un grato almuerzo de este comité Editorial con Enrique Urrejola descubrimos que al igual que el religioso Marista con nombre gentilicio de Marte, que nuestro ex presidente vive la historia de cada carrera con pasión y sin textos, la dibuja en su perfecto entorno y se hace acompañar con quienes participaron, su privilegiada memoria, cuya fortaleza se ha trabajado en el tiempo con la disciplina de un buen corredor, le permite recordar además los mejores tiempos en diferentes carreras de muchos de nosotros y anécdotas que acompañaron esa y otras aventuras de cada hojarasca que hemos vivido juntos.
Así vamos construyendo nuestra propia historia de runner, siendo cada cual responsable por lo que realizó y dejó de realizar, podemos estructurar nuestro historial, analizar en tres dimensiones la gran torta de hojarasca que una a una ha ido conformando una cultura encantadora, que ha perfilado nuestro carácter, que ha proyectado sus conclusiones a la vida cotidiana, a la rutina del devenir del día a día familiar, a la formación en el ejemplo de disciplina y esfuerzo para nuestros hijos, a la aplicación de las lecciones aprendidas de logros y frustraciones en nuestro trabajo, finalmente también proyectarla en una forma de vida especial que ha sido transversal en todas las actividades de nuestra vida.
Cada runner teje su historia sin la voluntad expresa de hacerlo, y lo hace solo al correr, a veces ésta la encontramos con esmerado detalle en cuadernos donde se anota el entrenamiento diario de más de 20 años, como los de Ricardo Montero; a veces la guarda un amigo con alma de historiador apasionado, Enrique Urrejola sabía con exactitud la carrera de mi marca mejor de 37 en los 10K, a veces se nos ocurre volver la cabeza al mirar por el retrovisor, juntar las hojarascas una a una y observar la sabiduría de la torta que hemos construido corriendo día a día; mirar lo que nuestros hijos ya crecidos han recogido de esta forma de vida en su comportamiento natural.
El pasado domingo de ramos 6 de abril en la Maratón de Santiago, con muy poco entrenamiento y algún sobrepeso, corrí en 48 minutos los 10K, un ritmo bajo 5, cuya hojarasca guarda el encanto de compartir con mis amigos runners en la partida, de pasar por la misma avenida Brasil donde vivían mis abuelos en los años 50, de vivir una fiesta con más de 20 mil corredores, de volver a casa muy feliz con mi número para que lo guarde Benjamín, mi hijo de 3 años que en su infinita curiosidad infantil, me pidió toda la semana ir a buscar su número para mañana correr conmigo.
lunes, 16 de febrero de 2009
Talento y Virtud - Método y desequilibrio Maraton Santiago 2009

Soy parte de la audiencia de un profesor doctorado en el MIT, consultor de grandes empresas y gobiernos, uno de los especialistas más connotados en estrategias corporativas sobre innovación y emprendimiento, sus artículos en el Harvard Business Review son altamente valorados y su aporte al tema reconocido por la comunidad académica de los negocios; explica un desarrollo teórico de años sobre orquestación estratégica en los negocios. Sostiene en su primera sesión que la medalla de plata es del primer perdedor y que no entiende para que se hacen juegos olímpicos cuando todos saben que solo uno es el que gana y que previamente es conocido. Quizás tenga razón, me digo, desde la perspectiva racional del frío papel en lo académico, pero se olvida que son Juegos, y que cuando jugamos todos ganan, es el niño tantas veces citado en estas editoriales quien aparece a jugar, jugar a correr, jugar a navegar, jugar a competir dando lo mejor de si y aprendiendo del proceso y resultado del ganar y perder.
Es por ello que la maratón escapa del juicio de aquellos que piensan que solo quien llega primero es quien gana, todos recibimos una medalla que es significativa e igual a la de quien hizo el menor tiempo. Escapa al juicios primitivos y a través del juego nos enseña que por el solo hecho de correr junto a miles de corredores ya ganamos, entregándonos elementos que nos permiten distinguir la línea que media entre la competitividad y el juego de la solidaridad.
La clase continúa, convergen sus juicios y mi pensamiento runner, académicamente se acerca a la teoría de juegos, donde rompiendo los principios del Management de maximizar, da espacio a minimizar pérdidas y con ello a que existan válidamente otros buenos jugadores, y éstos no necesariamente deben perder para uno ganar. Lo mío tiene un sabor al poema de doña Lucila, “Todas íbamos a ser reinas, de cuatro reinos sobre el mar, Rosalía con Efigenia y Lucila con Soledad … lo decíamos embriagadas y lo tuvimos por verdad, que seríamos todas reinas y llegaríamos al mar” todos de diferente manera recibimos el reino del mar, una bolsa grande de talentos que debemos cultivar, aprendiendo a competir con uno mismo, aplicando así toda la exigencia y disciplina indispensable, la que por cierto sorprende a terceros, pero a nosotros nos parece normal y se transforma en un modelo de una buena y sana forma de vida.
Es quizás lo que hace especial a este grupo de corredores, individualmente tocado por la vara mágica del grupo para su compromiso consigo mismo, gatillando internamente procesos que jamás ocurrirían en la rutina y cotidianidad. Es así como ya se estiman más de diez y ocho mil inscritos para la maratón de Santiago en el próximo mes de abril, una fiebre que crece día a día y que está sintonizada con nuevos tiempos donde la individualidad coexiste y se engrandece con la convivencia consciente con nuestros pares.
El concepto de orquestación estratégica, nueva teoría de la innovación corporativa, un modelo disruptivo de negocios, innovación de valor, imaginación corporativa, tecnologías alternativas y efectos de red, utilizada por modernas corporaciones y en enseñanza en las más prestigiosas entidades académicas de negocios, está implícita en toda su extensión y profundidad, en la simpleza de entrenar día a día y correr una maratón, y desde luego en saber que vamos a jugar, en este caso jugar a correr, todos los juegos nos llevan a correr, y si sabemos jugar vamos a ganar, talento y virtud, a través del método y el desequilibrio necesario que convierte ese talento en virtud, la meta esta vez será Santiago - Abril 2009, el desequilibrio está planteado.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Cazadores de la Savanna

El corredor tiene características muy peculiares, no responden a una tipología muy rígida ni a personalidades padronizadas, son gente común de diversos orígenes y oficios que se apasionó correr por las calles.
Mi amigo Ramón se despertó un día con la idea de que corríamos desde que estábamos en la cavernas y era necesario cazar y traer el sustento, confieso que esa mañana después de escucharlo corrí todo Vespucio pensando en ver y atacar a algún mamut o similar. Creo que Eluchans no estaba tan equivocado, la conformación más básica y elemental del hombre se estructura en las cavernas, es allí donde se tejió lo que hoy sentimos en el estómago más allá de la razón. Lo que tiene sentido es que han transcurrido 45 mil años en que el ser humano se desplegó en el planeta, nuestras vidas han cambiado dramáticamente desde ese entonces, sin embargo no ha ocurrido lo mismo con nuestra composición genética, de hecho la diferencia en el perfil genético entre un aborigen australiano y un acomodado abogado aristocrático europeo es la misma que la diferencia entre dos chimpancés. Nuestras mentes y nuestros cuerpos son de la edad de las cavernas, han ocurrido adaptaciones del color de la piel por realidades regionales, sin embargo nuestro núcleo mental funciona igual que en esa época.
Al correr llamamos a lo más básico y elemental del gen egoísta que no va a mutar para poder sostener la sobrevivencia del hombre, así lo sentimos en el estómago y más aún corriendo en grupo como lo hacían nuestros ancestros. Y es por eso que resulta transversal en la sociedad, desde el Suplementero a profesionales Presidentes de Bancos bajan a lo elemental y básico, transformándose por unas horas en cazadores de la savanna, desarrollando las mismas habilidades aeróbicas, funcionales y biológicas que el organismo nos demanda desde la más primitiva necesidad de subsistencia y para ocupar un lugar relevante en la organización del clan cavernícola.
Inventamos el juego de correr, y como respuesta en pocos años reparamos que no son cientos sino miles de seres que juegan, pues se encuentran sin saberlo, con su esencia animal, descubriendo que en ese entorno emana una felicidad indescriptible y de raro origen que ni siquiera vale la pena explicarla sino simplemente vivirla. Corriendo en grupo nos damos cuenta de lo que tenemos en común y de diferencia entre nosotros, valorando por factores ajenos al quehacer diario actual, indiferentes a su rango laboral o social, reconociendo liderazgos extraños que se explican más por el rol en el grupo puntual, como si éstos fueran los mismos que nacían de las demandas en el clan de la caverna.
Volver o revivir lo elemental parece ser una terapia efectiva para los males de una sociedad que vive en el stress y confusión propia de desenvolverse y adaptarse a un medio complejo, pues se guarda en la memoria genética la más instintiva forma de actuar del hombre en el mundo del clan cazador de la Savanna.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Mensajes de una lamentable partida

La inesperada y triste partida de uno de nuestros mejores amigos y excelente Runner, nos entrega muchos mensajes a cada uno de los corredores que constituyen este grupo que en estas circunstancias ha conformado una verdadera familia, mensajes a los que no somos indiferentes, pues nuestro corazón los ha leído bajo un estímulo inusualmente fuerte y controversial.
El primero de ellos es la reiteración de un llamado a la vida, la vida centrada en la simplicidad del ser, donde los seres humanos como nosotros que vivimos bajo presión y códigos del ruido y la prisa en nuestro quehacer diario, debemos procurar a través de nuestra afición, generar espacios de encuentro, afectos, ocio y silencio. Todos ellos inherentes al correr.
Observamos la solidaridad y leal amistad, tantas veces destacadas como virtud de Runner, que emana espontáneamente de hacer una actividad competitiva con nosotros mismos en primera instancia, y que irremediablemente por nuestra naturaleza también con quien corre a nuestro lado, pero así como aparece, de la misma manera desaparece al llegar a la meta. Pudimos esta vez verla de manera muy manifiesta, habla así de la nobleza del corredor, amigo y leal compañero en momentos de enorme pena y tristeza, acompañando a su familia en un duelo tan difícil de sobrellevar.
Correr solo por el amor a hacerlo, hace que nos demos cuenta que la felicidad no tiene nada que ver con el dinero, ni la imagen, sino con la experiencia de participar, colaborar, emprender. Que el contacto con otros corredores sea con propósitos que van más allá de un simple interés personal. Correr nos ayuda a entender el trabajo como una fuente de aprendizaje y realización más allá que una mera forma de ganar dinero. A identificar la riqueza, más allá de las posesiones, con la plenitud y oportunidad de vivir intensamente. A identificar el florecimiento de nosotros como personas en nuestra capacidad de pensar, hacer, crear, desafiar con esa respetuosa insolencia los retos de correr un Ironman, de alcanzar la cumbre de una montaña sobre seis mil metros o de simplemente asumir una maratón al límite.
En definitiva, este golpe tan frío, duro y gris, nos entrega mensajes individuales y familiares, en múltiples planos que debemos saberlos leer con la prudencia y la sabiduría que nos dan muchas maratones. Saber que los hombres somos custodios, y de un protagonismo activo como garantes y agentes evolutivos de la naturaleza, saber que la felicidad está presente en la vida de todos nosotros, que es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias. Saber que somos únicos y nuestro cariño y afecto siempre es necesario para nuestros hijos, que cuando nos vamos antes y de este modo, les dejamos un vacío enorme, desolado, de impacto trascendente y de por vida. Por último a pesar del desconcierto y el dolor, nos enseña a respetar con infinita compasión, una decisión para muchos absurda y sin sentido. Nos hace recordar a quienes amamos la vida y creemos que es la más maravillosa aventura y oportunidad de crecer, que en el contexto del libre albedrío, inherente al Ser solo en esta dimensión, todo depende de nosotros mismos, ganar o perder, claudicar o perseverar, que está en nuestras manos, manejar los talentos con lo que llegamos, con logros que los acrecentan y retribuyen así a esa pequeña luz de virtudes y amor infinitos del soplo divino que somos y guardamos en nuestro interior.
Recordaremos a Roberto en su esencia amable y cordial, que se ganó el cariño y afecto de quienes corrieron con él, pues fue natural y fácil quererlo, por la magia de correr juntos, por haber generado espacios de encuentro, afecto, ocio y silencio; quizás fueron insuficientes, pero de enorme trascendencia para quienes alguna vez partieron y llegaron junto a él.
lunes, 25 de agosto de 2008
Te vamos a esperar en la partida

Nuestro columnista y amigo Juan Antonio Arrasate, maratonista y Ironman, sufre un grave accidente en la carretera San Martín donde frecuentemente entrenamos bicicleta.
Editorial año 2004
Hoy Juan Antonio felizmente corre con nosotros
Cloto hila en la rueda, Láquesis determina la longitud del hilo de la vida, y Atropos la corta; son las Moiras o Erinias, también llamadas Normas, Grayos o Hécate de triple rostro, imágenes mitológicas con la que los griegos hablaban del destino, señalando que hasta los mismos dioses estaban sometidos, pues habían emergido de la Madre Noche antes de que Zeus y Apolo trajeran la revelación divina de que el espíritu del hombre era eterno e indestructible.
El tipo de destino al que me refiero, escapa de la creencia popular de la predestinación que es como se entiende ordinariamente, las Moiras sólo equilibran cualquier tipo de transgresión a la ley natural. Siempre hay preguntas y reflexiones cuando ocurre un accidente inesperado. Salir de la vorágine de la vida; ésta nos pide un espacio, nos entrega un mensaje que el sabio sabrá interpretar pues nada de lo que ocurre es por simple casualidad o coincidencia.
Es cuando topamos fondo, cuando o perdemos todo o creemos que es todo, pero asimismo ganamos aquello de lo que probablemente carecíamos o ansiábamos en nuestro subconsciente.
Hay un largo camino para Juan Antonio, y es quizás cuando se ponen a prueba las virtudes tan arraigadas en nuestra afición, es decir, la paciencia, persistencia, el recomenzar. También una tarea para nosotros sus amigos, estar cerca, pues la sola presencia y apoyo hará más llevadera esta recuperación, tarea dura sólo para hombres de acero como él.
Sobrarán muchas cosas, sobrarán muchas primaveras y veranos, sobrarán incluso amaneceres y la majestuosidad de la montaña, casi todo sobra si no podemos correr, pues sentimos que estamos presos y privados de libertad. Que no te sobre nada Juan Antonio, el guerrero hoy se sienta pues es momento de dejar de actuar y salir de la vorágine de la vida y hacer un espacio para meditar, mantenerte inmóvil, aquietar tu espíritu; buscar la soledad, solo así podrás ver con la claridad necesaria lo que la vida te ha pedido esta vez. Voluntad será un ingrediente clave; sabemos que de ésta el Señor te dotó con creces.
Son tus amigos, los triatletas de la UC, o nosotros, los de camiseta amarilla, quienes estarán contigo en el proceso de volver a empezar; eres importante en nuestro grupo.
Sorteaste a la misma Atropos y tienes un compromiso con Láquesis, Cloto sigue urdiendo.
Que no te sobre nada, y que el cariño de tu familia, de tus amigos de la UC, y de nosotros -los del Santiago Runners- sea el ingrediente que anime a esa enorme dosis de voluntad para volver a correr.
Juan Antonio, te vamos a esperar en la partida.
domingo, 15 de junio de 2008
Campeones

Fue a comienzos del año 2000 cuando Ramón me invitó a navegar por primera vez a Puerto Montt, fue un Bavaria 38 la embarcación que tripulamos en primera instancia, el Yali I, un yate oceánico construido ese mismo año en los astilleros alemanes de Bavaria Yatchs. Mi escasa experiencia solo alcanzaba a embarcaciones menores, veleros muy pequeños que se desplazan en lagos y lagunas. Era una aventura más tal como lo fuera los raids en bicicleta a la montañas, y la montaña misma junto a un grupo de runners. El contacto con la naturaleza, el mar y los cielos que solo se ven en Chiloé cautivo mi atención que posteriormente pasó a ser pasión.
A mediados de año Ramón propuso correr la Regata de Chiloé en el verano, nos prepararíamos un fin de semana al mes conociendo el bote y aprendiendo maniobras, instrumentos y otras tantas herramientas que forman parte del arte de navegar. Así, después de 5 o 6 fines de semana nos embarcamos en una aventura que sería el inicio de una larga y encantadora historia que evoluciona en ocho años a ganar el campeonato nacional de yates oceánicos de la clase Blanca, la más rápida y exigente de nuestro medio.
En todo este tiempo transcurrido, hemos incorporado una enorme experiencia a nuestras vidas, enriqueciendo nuestro espíritu, con el viento y el mar como escenario, paisajes que son un regalo para el alma y entornos que nos han consternado con cierta frecuencia.
La receta no es distinta a la que hemos empleado para lograr nuestras mejores marcas en maratones, un programa bien estructurado que constituya una planificación acertada para nuestra realidad, entrenamiento metódico y sistemático, análisis de tiempos, circunstancias y resultados. Mucha persistencia, humildad para aprender de los fracasos, espíritu de superación de los mismos, más persistencia en seguir lo que creemos es el camino correcto; corrección de desviaciones del plan, competir, una y otra vez enfrentando el mar, las corrientes, los vientos y también a leales competidores.
Tiempo atrás escribí un editorial en esta revista, “ Runners Navegando – individualista trabajando en equipo “ donde hacía un paralelo entre la regata competitiva y la maratón, destacando que durante muchas temporadas estuvimos condenados a un quinto o sexto lugar en las competencias, las miradas post resultados eran evidentes entre quienes hicimos muchas maratones y carreras juntos; el capitán del Yali hacía el recuento de una buena o mala partida, desempeño y performance del Yate y su tripulación, de los errores, de la inexperiencia y falta de pericia ...Runner... dice, no hay secretos en la competencia, son los mismos factores, la velocidad de casco nos condena. Ramón que abre sus ojos moviendo levemente la cabeza de arriba abajo asintiendo con una conformidad plácida que el resto de la tripulación interpreta como la extraña sabiduría de quienes corremos maratones desde comienzos de los 90.
Navegábamos en familia, acompañados por Diego, Magdalena, Josefina Eluchans, y sus dos primas Javiera y Bernardita Errázuriz; algunos de sus amigos tan jóvenes como ellos, y siempre algún experto generoso en sus conocimientos y de quien aprendimos los secretos y detalles de los viejos lobos de mar que más de alguna vez vencieron las olas y sabían escuchar, ser amigos y aprovechar el todopoderoso viento.
De la misma manera que el Runner talentoso supera sus límites generando virtuosidad en su actuar, el trabajo en equipo consistente y disciplinado de una tripulación cohesionada, entusiasta y esforzada, lleva a la embarcación a superar los límites naturales de su velocidad de casco. El viento y condiciones de oleaje y corrientes es igual para todos, la sabiduría y madurez del marino que navega desde niño, que pinta el viento pues lo ve con claridad donde nosotros no lo vemos, logra una pequeña diferencia que en su suma constituye el triunfo en una regata. Decidir si izar una vela u otra entre las 4 o 5 alternativas, será también otro factor determinante de diferencia, virar ahora o más allá enfrentando el viento en diagonal, lograr una combinación de tamaño de vela, viraje oportuno y cambios acertados permiten lograr una modalidad de mejoramiento de velocidad en relación al punto de llegada.
Ocho años compitiendo no han sido en vano, así como un corredor se forma recién en cuatro años, una tripulación efectiva ya se comenzó a vislumbrar en el verano del 2007 cuando obtuvimos el campeonato de 12 regatas en el Norte del país, y el segundo lugar en la temporada recién pasada.
En esa misma editorial señalaba que cada regata era tan dura como nuestras maratones, en la llegada la reflexión interna es la misma, no corro nunca más, solía decir, el frío, ropas enteramente mojadas, mareado, golpeado y moreteado en canillas, antebrazos y codos en los cambios de borda y maniobras sobre una cubierta resbaladiza. Sin embargo al igual que en el running, al día siguiente ya estamos nuevamente a bordo listos para enfrentar otro nuevo desafío, sabiendo que correríamos al límite del umbral.
La temporada 2007-2008 estuvo bien planificada, teníamos la embarcación adecuada y competitiva a la altura de los mejores botes del campeonato. Se había perfeccionado el instrumental y otros muchos elementos que constituyen factores esenciales en el buen rendimiento del Yali II, un buen auspiciador ayudó a sustentar costos que en este deporte no son menores. Se incorporaron tripulantes claves, que independiente de enseñarnos, pues jamás se termina de aprender, constituyeron un grato y cohesionado equipo de trabajo que buscó hacer todo bien bajo el predicamento del mejor esfuerzo de cada uno y por ende del grupo como tal. Esta temporada el Yali II es reconocido y corre bajo las marcas de su auspiciador, Yate Movistar Nokia, y a una fecha de terminar la temporada, ya logró el primer lugar adjudicándose el campeonato nacional en un medio exigente y competitivo.
Ramón es un excelente líder que planifica de manera inteligente, crea un espacio y ambiente grato donde cada tripulante desarrolla sus mejores condiciones y talentos, no deja nada al azar pues al igual que las maratones, no hay lugar para improvisar, a ello sin duda debo agregar, el espíritu del runner, donde emana el verdadero ser que vence cualquier adversidad, en el mar, en la pista, en la vida. Buscamos lograr una buena llegada, disfrutando el camino intensamente, tomando conciencia de nuestra velocidad de casco y nuestros talentos, de poder ser virtuosos a través del esfuerzo humilde, metódico y sistemático. Renunciando a la individualidad solitaria para constituirnos en un equipo que funcione como uno, apreciando la naturaleza y el lugar donde corremos, la montaña, el mar y el viento que es nuestro amigo. Haber corrido por solo el afán de hacerlo nos ha dado acceso a esa sabiduría que la joven tripulación del Yali interpretaba como divertida y extraña, pero que definitivamente ya han adoptado.
En lo personal puedo dar testimonio de haber recibido un regalo, la oportunidad de participar de este grupo de navegantes, de haber vencido el mareo, de haberme acercado a la amistad del mar y el viento, de haber observado desde la borda la nobleza de mis compañeros y amigos tripulantes, observado también y recibido la generosidad de quien enseña y del oficio de los que saben, en una tarea encantadora que al igual que el correr, nos exige fuerza, carácter, decisión, audacia, conocimiento de lo que estamos haciendo, afán de logro, desafío y confianza en nosotros mismos en la convicción de terminar bien lo que comenzamos, y de disfrutar de los resultados como consecuencia de la tarea bien hecha.
Que a la tripulación del Yali II, Movistar Nokia nos acompañe siempre un viento largo.
viernes, 4 de abril de 2008
El cuerpo y el tiempo

Al cuerpo no se le miente, es imposible hacerlo, éste acata y refleja todo lo que nuestra mente en su entorno, piensa, siente y discurre, conciente o inconcientemente.
Esta verdad tan obvia para cualquier corredor experimentado, no se reconoce fuera de las pistas, es más, ni siquiera los corredores tomamos conciencia en otras circunstancias que no sea bajo el efecto de una lesión. Cuando la sufrimos nuestra desformación terrenal nos lleva a buscar razones fisiológicas, físicas o mecánicas. El cuerpo humano es una máquina y laboratorio que se acerca a la perfección, mecánica, física y química. Concebido con enormes holguras y muy sobredimensionado, posee mecanismos de seguridad que se entrelazan, sofisticados sistemas de comunicación inteligentes, memorias y multiprocesadores intercomunicados, complementarios y sinérgicos para realizar labores que estimamos cotidianas y simples.
El cuerpo es capaz de enfermar, asimismo es capaz de sanar.
El tiempo, concepto creado por nosotros como referente en nuestra dimensión, deteriora la máquina maravillosa, el paso de los años lo vamos sintiendo al correr, el cuerpo habla, los corredores hemos debido aprender a escuchar.
El tiempo suele aparecer como el enemigo del cuerpo, así como también podríamos interpretar lo es del alma, pues la ata a una existencia mortal de ignorancia y sufrimiento según tradiciones espirituales. El tiempo es el devorador, el enemigo de todos los seres vivientes – “todas las cosas se deterioran…” fueron las últimas palabras de Buda. Cuando todo lo demás duerme, el tiempo está despierto, destruye así a todas las criaturas, es difícil de vencer e imposible de engañar. Moksha es la liberación de esta fatídica rueda eterna, quien logre hacerlo será un Kalatita, un ser avanzado quien ha trascendido el tiempo – meta u objeto de toda tradición espiritual.
Los corredores estamos dentro de un reducido grupo que enfrentamos al tiempo y su afán destructor, lo abordamos cada mañana al correr, escuchando al cuerpo. Es común olvidarlo, entonces se manifestará con alguna lesión; no acepta no dialogar, tampoco ser ignorado, irreflexivo, poderoso, su silencio habla, no transa, y sus mensajes son sabios, capta sutilmente nuestra realidad y entorno, sobretodo aquella que nos negamos a ver y aceptar.
Lejos de ser un Kalatita, el corredor puede a través de la humildad del entrenamiento lograr cuotas de Moksha verdaderas, permanecer así despierto y atento a la mensajería del sabio poderoso, vehículo maravilloso que nos permite trascender a través de la acción simple y mágica de correr.
El Runner y la Bicicleta
Mi primera bicicleta fue una Centenario aro 26, no era nueva sino refaccionada. La recibí en herencia de mi hermano mayor, vestida de distintos verdes en tonalidades parecidas, cada capa de pintura guardaba el recuerdo de las distintas navidades en que Papá la refaccionó con más cariño que dinero, reponiendo frenos y lo mecánicamente elemental.
A lo menos dos años tardé en usarla de manera normal, pedaleaba por bajo el fierro superior del marco, era muy grande y pesaba no menos de 18 kilos, no tenía cambios ni tapabarros lo que jamás me importó, siempre había algún recurso para frenar aunque estos elementos no funcionaran. Mis pantalones de colegio se reconocían por la mancha negra en la pierna derecha a la altura del tobillo. Recorríamos caminos de ripio, con cuestas sinuosas y empinadas en tardes de verano que jamás terminaban. Quizás era el pueblo donde transcurrió mi infancia donde todo era más lento, me parece haber podido sentir con detención el viento y las nubes migrando lentamente de este a oeste a en el marco de un cielo nítidamente azul. Allí reiteradas veces la “chancha” nos llevó a donde estuviésemos mirando.
Cuando comenzamos a correr adoptamos la bicicleta como una hija, de segunda ya que somos runners, pero hija al fin o hermana quizás. Farellones ha sido y es nuestro destino más común, Valle Nevado un par de veces para ponerlo más difícil. La carretera vino posteriormente cuando algún ciclista más sofisticado nos integró al plano, anticipadamente para quienes incursionamos en triatlón alguna vez.
El mundo de la ruta es muy particular y sabroso. Existen las carreras laborales que reúnen a grupos de no menos de 500 ciclistas en carreteras y caminos secundarios en los alrededores de Santiago. La inscripción se lleva a cabo en el lugar de la partida, una señora con sobrepeso te inscribe en la categoría que su sabio ojo tasador le indica; Aficionado solamente - afirma, sensando VO2, porcentaje de grasa y umbral aeróbico en una sola mirada, tan certera como su cálculo del kilo que acostumbra a vender en la semana en su oficio de comerciante libre. Una vez en la ruta el grupo es compacto y silencioso, no es necesario hablar para entender el ritmo, cadencia y velocidad; rodar por el asfalto sintiendo la música de cadena y piñones, para lograr velocidades que individualmente no son posibles, el grupo lo permite y da espacio a participantes que corren con más oficio que estado físico y en una bicicleta pariente directa de mi Centenario verde.
La bicicleta ha sido la hermana que me ha acompañado en una larga convalecencia de mis rodillas y sentimientos y será sin duda la que venga a llenar el vacío de muchos runners que no puedan correr con la intensidad de antes; las sensaciones son distintas pero tienen en común el sentimiento de libertad, el roce del viento en los oídos de la repetición o el intervalo, y muchas otras sensaciones del corredor en competencia. La dificultad para entrenar es un tema no menor en esta ciudad que no deja espacio al ciclista, por lo que la ruta es una opción válida a pesar de sus riesgos. Allí aprendí de los descensos, que es similar a volar bajo, que los sueños y emociones tienen un espacio rodando a 35 kilómetros por hora, que la amistad de runner también se encuentra en ciclistas de la carretera. También el espíritu competitivo y solidario en una sola cara. Sólo un elemento importante adicional puedo asegurar que tiene el ciclismo en relación al running, la bicicleta es como la vida, si uno deja de pedalear se cae, a diferencia de andar corriendo por la calle, que si uno no corre más, sólo queda desorientado, a estas alturas no sé bien que es peor.
No paremos de correr o pedalear queridos Runners, así nos encantamos con la vida y la gran oportunidad de vivirla como hasta hoy lo hemos hecho.