lunes, 16 de febrero de 2009

Talento y Virtud - Método y desequilibrio Maraton Santiago 2009


Soy parte de la audiencia de un profesor doctorado en el MIT, consultor de grandes empresas y gobiernos, uno de los especialistas más connotados en estrategias corporativas sobre innovación y emprendimiento, sus artículos en el Harvard Business Review son altamente valorados y su aporte al tema reconocido por la comunidad académica de los negocios; explica un desarrollo teórico de años sobre orquestación estratégica en los negocios. Sostiene en su primera sesión que la medalla de plata es del primer perdedor y que no entiende para que se hacen juegos olímpicos cuando todos saben que solo uno es el que gana y que previamente es conocido. Quizás tenga razón, me digo, desde la perspectiva racional del frío papel en lo académico, pero se olvida que son Juegos, y que cuando jugamos todos ganan, es el niño tantas veces citado en estas editoriales quien aparece a jugar, jugar a correr, jugar a navegar, jugar a competir dando lo mejor de si y aprendiendo del proceso y resultado del ganar y perder.
Es por ello que la maratón escapa del juicio de aquellos que piensan que solo quien llega primero es quien gana, todos recibimos una medalla que es significativa e igual a la de quien hizo el menor tiempo. Escapa al juicios primitivos y a través del juego nos enseña que por el solo hecho de correr junto a miles de corredores ya ganamos, entregándonos elementos que nos permiten distinguir la línea que media entre la competitividad y el juego de la solidaridad.
La clase continúa, convergen sus juicios y mi pensamiento runner, académicamente se acerca a la teoría de juegos, donde rompiendo los principios del Management de maximizar, da espacio a minimizar pérdidas y con ello a que existan válidamente otros buenos jugadores, y éstos no necesariamente deben perder para uno ganar. Lo mío tiene un sabor al poema de doña Lucila, “Todas íbamos a ser reinas, de cuatro reinos sobre el mar, Rosalía con Efigenia y Lucila con Soledad … lo decíamos embriagadas y lo tuvimos por verdad, que seríamos todas reinas y llegaríamos al mar” todos de diferente manera recibimos el reino del mar, una bolsa grande de talentos que debemos cultivar, aprendiendo a competir con uno mismo, aplicando así toda la exigencia y disciplina indispensable, la que por cierto sorprende a terceros, pero a nosotros nos parece normal y se transforma en un modelo de una buena y sana forma de vida.
Es quizás lo que hace especial a este grupo de corredores, individualmente tocado por la vara mágica del grupo para su compromiso consigo mismo, gatillando internamente procesos que jamás ocurrirían en la rutina y cotidianidad. Es así como ya se estiman más de diez y ocho mil inscritos para la maratón de Santiago en el próximo mes de abril, una fiebre que crece día a día y que está sintonizada con nuevos tiempos donde la individualidad coexiste y se engrandece con la convivencia consciente con nuestros pares.
El concepto de orquestación estratégica, nueva teoría de la innovación corporativa, un modelo disruptivo de negocios, innovación de valor, imaginación corporativa, tecnologías alternativas y efectos de red, utilizada por modernas corporaciones y en enseñanza en las más prestigiosas entidades académicas de negocios, está implícita en toda su extensión y profundidad, en la simpleza de entrenar día a día y correr una maratón, y desde luego en saber que vamos a jugar, en este caso jugar a correr, todos los juegos nos llevan a correr, y si sabemos jugar vamos a ganar, talento y virtud, a través del método y el desequilibrio necesario que convierte ese talento en virtud, la meta esta vez será Santiago - Abril 2009, el desequilibrio está planteado.

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