sábado, 18 de junio de 2011

Alejandro, mi amigo Runner


¿Porqué te fuiste Gurú?

Quisiera penetrar en el misterioso mundo de ese sufrimiento, dimensionar su intensidad para así entenderlo. Pero quiero ser prudente al preguntar y no tener respuesta, ser prudente con la pena que me embarga, prudente al pensar que partiste en una decisión propia como muchas o quizás todas las que tomaste en la vida preguntándole solo a tu corazón. No puedo dejar de pensar en tus últimos momentos, del rosario en tu bolsillo, el vértigo y en vivir algo de tus pensamientos y sentimientos, pero quiero ser prudente con la rabia de no haber estado cerca para contenerte y ayudarte, quiero ser respetuoso; respetuoso de tus espacios, de tus decisiones tan propias.

Fue hace más de 20 años en que te conocí un día de invierno en el que corrimos juntos, curiosamente desde el mismo lugar en que se reúnen los Runners hoy, un club de Tennis de la época, para después no dar tregua a esta maravillosa afición por muchos años sin parar. Cuantas jornadas !! rodando por las calles de esta ciudad, encantados por la música del golpe de las zapatillas en el asfalto. Música, música repetías corriendo y permitiéndote reír a carcajadas solo por ese motivo.

De allí nació el grupo de locos por correr, quienes conformamos un Club quizás solo para justificar no correr solos y practicar la amistad del yo verdadero, sin máscaras, cargos o apellidos, este grupo de amigos está triste y siente profundamente tu partida.

Cada vez que me amarro las zapatillas para correr y les hago un doble nudo, recuerdo que Alejandro me lo enseñó, cada vez que reemplazo cualquier bebida por agua pura reparo era tu costumbre, cuando me canso y hago un “walking break” aparece una sonrisa e irremediablemente recuerdo a Alejandro, cuando hago doble jornada y me “kilometreo” aparece tu consejo. Extrañaremos esos incómodos dedos de calipper midiendo grasa cuando saludabas con el cariño y afecto de hermano mayor.

Te gustaba hacer las cosas bien, traías desde niño el sentido de disciplina y responsabilidad, maduraste temprano, lo que dio espacio a tus enormes talentos personales, más allá del corredor, como profesional brillante. Valorabas a la gente por su aporte a la humanidad, aprendiste que el hombre bueno es el hombre justo, no hubo desafíos que no vencieras con método, persistencia, voluntad y esa especial sonrisa que siempre leí era para tu yo interno, y que expresaba en amabilidad y afecto para tus amigos y compañeros en este viaje.

Excelente amigo de tu mujer y Padre de amor infinito a tus hijas siempre, un ejemplo maravilloso a emular.

Venciste en las más duras maratones y triatlones, alcanzaste solo las cumbres más altas de nuestro continente, casi siempre tuvimos que mirarte las espaldas. Fuiste un buen Runner Alejandro, en opinión de muchos fuiste el mejor, no porque llegaras primero, sino porque fuiste autentica y genuinamente único, esta tribu, a diferencia de las comunes que te reprende si te diferencias del resto de sus miembros, te permite y motiva a retar a los dioses, sabemos que venimos dotados de talentos que los haremos rendir a través del esfuerzo metódico, sistemático y persistente, innovar y romper esquemas es para un Runner un mandato superior. En tal contexto, fuiste un buen corredor, jugándotela toda, arrancándote del pelotón, rompiste con la conformidad, con la homologación, fuiste un líder, un ejemplo, un buen referente durante muchos años de tu vida, te ganaste la condición de Gurú

Se apaga una luz clara y potente de creatividad, el ejemplo de tesón y la fuerza de lograr metas inalcanzables también se nos va, es probable que toda la sabiduría entregada generosamente a cada uno de quienes corrimos contigo, sea un buen pasaporte en tu partida y un buen motivo para recordarte con afecto y cariño, siempre.

Alejandro, será solo un momento de reposo en el viento, un walking break, tu sonrisa para luego seguir corriendo.

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